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Las pérdidas en los seres humanos ocasionan impactos en distintas áreas: Emocional,
Física, Social, Laboral, Relacional y Espiritual. La reacción a este tipo de pérdidas, como
sabemos es Individual y vivida de diversas formas por cada persona; se va presentando
en diferentes fases, en las cuales se experimentan momentos intensos que si los
procesamos adecuadamente, nos ayudarán a incorporar la experiencia a la vida
cotidiana, sin que esto implique olvidar al ser querido.
El duelo no es un proceso para aprender a olvidar sino una experiencia en la que
aprendemos a recordar sin dolor y de manera agradecida por la vida compartida con
un ser que nos cambió la vida al llegar a nuestra existencia y que nos desafía a
cambiarla positivamente, en su memoria, ahora que ha partido.
A pesar que todos sabemos a nivel racional que la muerte nuestra y la de nuestros
seres queridos ocurrirá algún día, ello no impide que al momento de suceder no sea
vivida como una experiencia dolorosa que cuestiona nuestros valores, creencias y
larazón de nuestra propia existencia.
El dolor es el precio que debemos pagar por el amor que ofrecemos y recibios de parte
de nuestros seres queridos, pero es natural a toda experiencia de pérdida. La única
manera de no experimentar dolor por las pérdidas sería no amar y no estableces
relaciones de afecto, pero son ellas las que les dan sentido y color a nuestra existencia,
de esta manera, seguramente, usted concluirá con nosotros que, a pesar del dolor, es
mejor haber amado y haber compartido la vida con un ser quenos hizo ver el mundo
como algo espléndido y que llenó nuestra vida de momentos maravillosos que seguirán
Abril 1, 2022

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